MONTERREY, N.L. — La historia de Yenedith, una menor originaria de Altamira, Tamaulipas, ha marcado un hito de esperanza para la asociación Corazones Siempre Unidos. Diagnosticada con leucemia mieloblástica aguda y sarcoma orbitario cuando apenas tenía meses de nacida, la pequeña enfrentó un complejo proceso médico que se extendió durante años.
El diagnóstico inicial, que llegó durante el periodo de la pandemia, obligó a la familia a trasladarse constantemente desde Altamira hasta Monterrey, Nuevo León, para recibir la atención especializada necesaria para combatir ambos padecimientos. Tras un largo camino de tratamientos, estudios y hospitalizaciones, Yenedith logró superar la enfermedad y tocó la campana que simboliza el fin de su proceso oncológico.
Este logro es significativo para la comunidad de pacientes, ya que Yenedith se convierte en una de las tres menores integrantes de la asociación Corazones Siempre Unidos que ha logrado tocar la campana, consolidándose como un símbolo de resiliencia frente a diagnósticos médicos de alta complejidad.


