El mandatario chino, Xi Jinping, partió este miércoles en un avión especial hacia Estados Unidos, donde cumplirá una agenda de trabajo del 23 al 25 de septiembre de 2026. Este encuentro marca su segunda reunión del año con Donald Trump, tras la visita que el líder republicano realizó a Pekín el pasado mes de mayo. Xi viaja acompañado por su esposa, Peng Liyuan; el director de la Oficina General del Comité Central del PCCh, Cai Qi; y el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, entre otros funcionarios de alto nivel. Para este desplazamiento, se adaptó un Boeing 747-8 de la aerolínea estatal Air China, dado que los mandatarios chinos no disponen de una aeronave presidencial fija.
Esta visita representa el primer viaje de Xi a la Casa Blanca desde el retorno de Trump al poder. El objetivo central es dar seguimiento a los acuerdos alcanzados en mayo, cuando ambos líderes se comprometieron a fomentar una relación de "estabilidad estratégica constructiva". El embajador chino en Washington, Xie Feng, subrayó en el Diario del Pueblo que esta fórmula no es solo un eslogan, sino una directriz para que ambas naciones actúen en la misma dirección.
No obstante, la diplomacia china ha marcado límites claros. Xie Feng advirtió que Taiwán, el sistema político chino y el "derecho al desarrollo" del país son "líneas rojas" que Washington debe respetar. Asimismo, Pekín ha instado a evitar la creación de un "telón de silicio" o una "guerra de las galaxias" en el ámbito de la inteligencia artificial. Por su parte, el editorial oficial bajo el seudónimo 'Zhong Sheng' exhortó a la administración estadounidense a mantener la continuidad y valorar el impulso positivo logrado en la relación bilateral.
Se espera que la agenda de la cumbre aborde temas críticos como la soberanía de Taiwán, la tregua comercial que expira en noviembre, el mercado de tierras raras, la industria de semiconductores, el desarrollo de la inteligencia artificial y los conflictos en Irán y Ucrania.


