Una recepción sin precedentes en Washington
WASHINGTON, D.C., EE. UU. — En un gesto diplomático poco común, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió personalmente a su homólogo chino, Xi Jinping, a pie de avión este miércoles 23 de septiembre de 2026. La ceremonia de bienvenida en la base aérea de Andrews incluyó una guardia de honor, alfombra roja, el sobrevuelo de dos bombarderos B-1 y la interpretación de los himnos nacionales, marcando la primera visita de Estado del líder chino a territorio estadounidense en más de una década.
Cooperación y estabilidad estratégica
Durante su llegada, Xi Jinping reiteró su visión de una relación bilateral constructiva: “China y Estados Unidos deben ser socios, no rivales”. El mandatario chino subrayó que la revitalización de su nación y el objetivo de Donald Trump de “hacer grande a Estados Unidos de nuevo” pueden coexistir y complementarse. Este acercamiento busca consolidar la estabilidad estratégica acordada previamente durante la visita de Trump a Pekín en mayo pasado.
Acuerdos económicos y retos pendientes
En el ámbito económico, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó avances significativos tras las conversaciones preliminares con su par chino, He Lifeng:
- Tregua comercial: Se acordó extender el cese de hostilidades comerciales hasta el 10 de enero, superando la fecha límite original de noviembre.
- Aranceles: Ambas naciones pactaron una reducción de los aranceles recíprocos para facilitar el diálogo.
No obstante, la agenda de las conversaciones, que culminará con un banquete en la Casa Blanca, enfrenta desafíos complejos. La inteligencia artificial (IA) se perfila como el tema más espinoso, con pocas expectativas de alcanzar una regulación conjunta debido a la intensa competencia por la supremacía tecnológica. Asimismo, el secretario de Estado, Marco Rubio, enfatizó la necesidad de mantener canales de comunicación abiertos entre las dos potencias armamentísticas.
Puntos de fricción
Aunque el ambiente busca proyectar estabilidad, persisten tensiones. Fuentes oficiales sugieren que Trump podría presionar por la liberación de ciudadanos estadounidenses retenidos en China. Por su parte, el embajador chino, Xie Feng, ha advertido que los derechos humanos y la democracia son “líneas rojas” que Pekín considera fuera de los límites de la intermediación diplomática.


