La vicepresidenta taiwanesa, Hsiao Bi-khim, arribó a la isla italiana de Ventotene el pasado viernes 11 de septiembre de 2026 con el objetivo de participar en la II Conferencia Europea por la Libertad y la Democracia. La funcionaria estuvo acompañada por el ministro de Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung. Debido a las posibles presiones diplomáticas, la asistencia de Hsiao se mantuvo bajo reserva hasta su llegada.
La reacción de China fue inmediata. La portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Mao Ning, confirmó que Pekín presentó "solemnes protestas" ante Italia y las instituciones europeas. Mao calificó la conducta de las autoridades del Partido Democrático Progresista (PDP) como "despreciable" y aseguró que el uso de valores democráticos es solo un pretexto para impulsar una agenda independentista. Pekín sostiene que Taiwán es una "parte inalienable" de su territorio y exige el respeto al principio de "una sola China".
Por su parte, Pina Picierno, vicepresidenta del Parlamento Europeo y una de las impulsoras del evento, explicó que el secretismo en torno a la visita fue necesario para evitar las amenazas e intimidaciones que el régimen chino suele ejercer contra los líderes taiwaneses. A pesar de la relevancia del viaje, fuentes indicaron que el ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, no tiene planeado reunirse con la delegación taiwanesa, en un esfuerzo de Roma por evitar una escalada mayor con el gobierno chino.
Este acercamiento ocurre en un contexto donde Taiwán busca fortalecer sus lazos con Europa, una estrategia que ha ganado fuerza desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. Aunque Italia no mantiene relaciones diplomáticas formales con Taiwán, ambas partes sostienen intercambios económicos y culturales a través de representaciones de facto.


