MONTEVIDEO, Uruguay. — En medio de un éxodo sin precedentes desde Cuba, Uruguay ha emergido como un destino atípico y acogedor para miles de migrantes. Según datos de la Dirección Nacional de Migración, durante 2025 el saldo migratorio de cubanos en el país sudamericano fue positivo en 14,961 personas, con un incremento adicional de 8,123 entre enero y julio del mismo año. La Comisión de Refugiados (Core) reporta que, hasta junio de 2025, existían 30,715 solicitudes de refugio pendientes, de las cuales el 89% corresponden a ciudadanos cubanos.
El fenómeno migratorio, que se ha intensificado desde 2019, responde a la búsqueda de estabilidad en un país con 3.4 millones de habitantes. Madelyn del Río, presidenta de la ONG Manos Cubanas, estima que la población cubana en Uruguay asciende actualmente a cerca de 60,000 personas, quintuplicando los 11,826 registrados en el censo de 2023. La ruta principal para este flujo atraviesa Guyana —único país sudamericano sin requisito de visado para cubanos—, Brasil y finalmente la frontera de Santana do Livramento-Rivera.
El costo de esta travesía es elevado; familias como la de Liudmila Medina han llegado a pagar hasta 13,000 dólares a redes de tráfico de migrantes. Una vez en territorio uruguayo, los migrantes enfrentan desafíos de integración y un limbo migratorio debido a la saturación de los sistemas de procesamiento. Ante esto, la diputada Leydis Aguilera, la primera de origen cubano en la historia del Parlamento uruguayo, ha presentado un proyecto de ley para facilitar la residencia permanente a quienes demuestren arraigo, argumentando que la inmigración representa una oportunidad estratégica frente al envejecimiento poblacional del país.
Aunque la mayoría de los testimonios destacan la seguridad y las oportunidades de emprendimiento, algunos migrantes reportan episodios aislados de discriminación. No obstante, la integración avanza en diversos sectores, desde la capital hasta ciudades como Santa Rosa, donde el alcalde Ramiro Azor reconoce que la llegada de cubanos ha dinamizado la economía local. Para muchos, como Medina, Uruguay representa un "oasis" donde la seguridad y la libertad han sustituido el temor constante que vivían en su país de origen.


