El lunes 21 de septiembre de 2026, el gigante tecnológico Google, propiedad de Alphabet, fue sancionado con una multa de 403 millones de euros (462 millones de dólares) por la Comisión Irlandesa para la Protección de Datos (DPC). La autoridad, que actúa en nombre de la Unión Europea, determinó que la compañía vulneró las reglas comunitarias sobre el tratamiento de datos de geolocalización entre mayo de 2018 y febrero de 2020.
Esta sanción representa la cuarta multa más elevada impuesta por la DPC, organismo encargado de supervisar a Google debido a que la sede continental de la empresa se encuentra en Dublín. La investigación fue iniciada en 2020 tras recibir quejas de diversas organizaciones europeas de defensa de los derechos de los consumidores, quienes cuestionaron el manejo de la ubicación en productos y servicios específicos.
Graham Doyle, comisionado adjunto de la DPC, señaló que las deficiencias de Google impidieron que los usuarios tuvieran conocimiento sobre cómo se utilizaba su ubicación. "Como consecuencia de las deficiencias de Google, los usuarios podían desconocer que su ubicación se estaba utilizando para, por ejemplo, influir en ellos mediante anuncios o inferir sus intereses, pudiendo así perder el control sobre sus datos personales", afirmó Doyle, añadiendo que la retención de datos por periodos superiores a los necesarios agravó la situación.
Este fallo se suma a otras acciones regulatorias recientes contra la compañía, incluyendo multas impuestas por la Comisión Europea en julio pasado por violaciones a la normativa digital y, hace un año, por prácticas publicitarias abusivas. Hasta el momento, Google no ha emitido comentarios sobre esta resolución.


