WASHINGTON, D.C. — El presidente de China, Xi Jinping, llegó el miércoles a Washington para iniciar una visita de Estado de tres días, siendo recibido en un gesto excepcional por Donald Trump y su esposa, Melania, directamente al pie del avión en la base Andrews. Este encuentro marca la primera visita de Estado de un líder chino a la capital estadounidense en más de una década, evento que será conmemorado con un espectáculo aéreo militar y un saludo protocolario de 21 cañonazos.
La agenda central de las conversaciones, que se extenderán hasta el viernes, se enfocará en la supremacía tecnológica, específicamente en el desarrollo de la inteligencia artificial. Aunque Estados Unidos y China mantienen una competencia intensa, las discusiones preliminares entre el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y su homólogo chino, He Lifeng, han explorado la creación de un canal de comunicación para gestionar preocupaciones sobre la IA, priorizando el diálogo sobre la imposición de reglas restrictivas.
El jueves, la Casa Blanca será sede de una ceremonia oficial y un banquete que reunirá a la élite política y empresarial estadounidense. Este acercamiento diplomático ocurre en un momento crítico para Trump, quien enfrenta una baja en su índice de aprobación debido a los efectos de la guerra en Irán sobre los precios del combustible, a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre.
La visita concluirá el viernes tras un té entre las parejas presidenciales y una visita de Xi a los Archivos Nacionales. A pesar del despliegue diplomático, analistas señalan que la relación bilateral sigue marcada por la complejidad de una tregua comercial pendiente y profundas diferencias geopolíticas que complican la posibilidad de alcanzar acuerdos sustanciales.


