WASHINGTON, D.C. — En un gesto diplomático inusual, el presidente Donald Trump acudió personalmente a la pista de la base Andrews para recibir al mandatario chino, Xi Jinping, quien inició una visita de Estado que incluye una ceremonia con espectáculo aéreo militar y el tradicional saludo de 21 cañonazos. Este despliegue, que contrasta con el recibimiento que Trump obtuvo en Pekín en mayo pasado, subraya la relevancia que Washington otorga a su relación con China.
El núcleo de la agenda se desarrollará este jueves con una ceremonia oficial y un banquete en la Casa Blanca, donde se espera la presencia de la élite empresarial y política estadounidense. La visita concluirá el viernes tras un encuentro entre las parejas presidenciales y una visita de Xi a los Archivos Nacionales para observar la Declaración de Independencia.
Las negociaciones se centran en tres ejes críticos. En materia de inteligencia artificial, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y su homólogo chino, He Lifeng, han explorado la creación de un canal de comunicación para atender preocupaciones mutuas, aunque sin expectativas de establecer reglas regulatorias amplias. En el ámbito comercial, Bessent confirmó que la tregua vigente se extenderá hasta enero, una medida que, según analistas como Jonathan Czin del Instituto Brookings, busca ganar tiempo ante la dificultad de alcanzar acuerdos sustanciales.
La relación con Irán añade una capa de tensión significativa. Informes sobre el presunto suministro de inteligencia china a Irán para ataques contra tropas estadounidenses han generado críticas internas, incluyendo las del senador republicano Roger Wicker, quien calificó a Xi como un "dictador brutal". No obstante, el secretario de Estado, Marco Rubio, y la subsecretaria de Prensa, Taylor Rogers, defendieron el encuentro como una necesidad estratégica para las dos potencias armamentísticas.
Para Trump, este evento diplomático ocurre en un momento de presión política interna, con su índice de aprobación en mínimos históricos debido al impacto de la guerra con Irán en los precios del combustible, a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre.


