DUBLÍN, Irlanda. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentra en la República de Irlanda para una visita de dos días, en la cual ha generado controversia al afirmar que le encantaría ver una Irlanda unida. En su reunión con el Taoiseach (primer ministro irlandés) Micheál Martin, el mandatario estadounidense sostuvo que la unificación ocurrirá "tarde o temprano" y señaló que Martin es "el hombre adecuado para ponerla en marcha". Trump añadió que, aunque el Reino Unido tendría voz en el asunto, una Irlanda unida sería "algo genial" y "un gran logro para todos".
Reacciones y contexto político
La postura de Trump provocó reacciones inmediatas. Mary Lou McDonald, líder del Sinn Féin, celebró los comentarios, mientras que Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático (DUP), enfatizó que el futuro constitucional de Irlanda del Norte debe ser decidido exclusivamente por su pueblo y no por comentarios realizados en Londres, Dublín o Washington. Por su parte, un portavoz de Downing Street subrayó que la convocatoria a un referéndum sobre la frontera corresponde al secretario de Estado británico para Irlanda del Norte, supeditado a la existencia de un "claro consenso" en la opinión pública.
Otros líderes políticos, como Claire Hanna del SDLP, calificaron de "extraordinario" que el presidente estadounidense abordara el tema abiertamente. Durante un discurso posterior en la residencia del embajador estadounidense, Trump insistió en que "no hay una buena respuesta" a la cuestión de la división, que persiste desde 1921 y fue el núcleo de los 'Troubles' hasta el Acuerdo de Viernes Santo de 1998.
Protestas y agenda diplomática
La agenda de Trump también incluyó un encuentro con la presidenta Catherine Connolly, quien ha sido crítica con la política exterior de Washington respecto a la guerra en Gaza. Connolly declaró tras la reunión que enfatizó la importancia de la resolución pacífica de conflictos, subrayando que "la normalización de la guerra y el genocidio nunca puede aceptarse".
La visita ha estado marcada por un fuerte despliegue de seguridad y manifestaciones. Decenas de personas se congregaron en el Jardín del Recuerdo, cerca de la calle O'Connell, para protestar contra la presencia de Trump y la participación de Estados Unidos en el conflicto en Gaza. Manifestantes como Angela Jennings y Margot Feely expresaron su rechazo a las políticas del mandatario, calificándolas de "reprochables".
Este viaje ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y el Reino Unido, exacerbadas por la negativa británica a sumarse a la campaña militar lanzada el 28 de febrero pasado contra Irán, así como por las recientes declaraciones de Trump sobre la revisión de la postura estadounidense respecto a las Islas Malvinas/Falklands.


