Las relaciones entre Hungría y Ucrania atraviesan un periodo de incertidumbre marcado por la retórica del nuevo primer ministro húngaro, Péter Magyar. Aunque Magyar marcó una diferencia respecto al régimen de Viktor Orbán —quien ostentará el poder hasta abril de 2026— al endurecer su postura frente a Rusia y condenar las campañas antiucranianas previas, el esperado deshielo diplomático ha encontrado límites claros. El mandatario ha reiterado que, si bien ofrecerá apoyo humanitario, Hungría no suministrará armas a Ucrania.
La fricción se intensificó tras la reciente iniciativa regional denominada "Ocho de los Cárpatos" (C8), lanzada por el presidente ucraniano Volodimir Zelenski. A la reunión celebrada en Ivano-Frankivsk, a la que fueron convocados representantes de Polonia, Eslovaquia, República Checa, Rumania, Serbia, Austria y la UE, Hungría solo envió a su responsable de negocios. Magyar calificó la propuesta de inaceptable, comparándola con una invitación forzada a participar en un equipo de fútbol sin consulta previa.
El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sibiga, expresó su sorpresa ante lo que calificó como "declaraciones innecesariamente confrontativas" y advirtió en la red social X que la política de bloqueo y aislacionismo de la era Orbán parece persistir. Por su parte, Magyar ha condicionado el apoyo de Hungría a la adhesión de Ucrania a la UE a la situación de la minoría húngara, alegando que son tratados como "ciudadanos de segunda clase", una afirmación que contrasta con medidas como la votación del Parlamento ucraniano en diciembre de 2023 para eliminar restricciones educativas en lenguas minoritarias.
La controversia también alcanzó el ámbito energético. Durante la cumbre C8, las empresas MOL y Naftohaz firmaron un memorando para construir una instalación de almacenamiento de petróleo en territorio húngaro, diseñada para proteger las reservas ucranianas de ataques rusos. Ante las críticas de la oposición en el Parlamento húngaro, Magyar fue tajante: "mientras él sea primer ministro, no se construirá ninguna instalación así en Hungría".
El politólogo Daniel Hegedüs, del Instituto de Política Europea, señala que este comportamiento, denominado por el portal Telex como "diplomacia de comentarios", responde a intereses de comunicación interna. Según el experto, Magyar escala asuntos de política exterior en redes sociales para evitar el desgaste político ante el electorado, aunque advierte que esta estrategia podría erosionar la confianza de los socios europeos en su administración.


