La temporada de huracanes en el Atlántico ha alcanzado un hito sin precedentes en 2026 al no registrar la formación de ningún huracán hasta la fecha, superando el récord anterior de la fecha más tardía sin ciclones, establecido el 11 de septiembre en los años 2002 y 2013. A pesar de que esta semana representa estadísticamente el pico de la temporada, la actividad ciclónica se mantiene estancada.
En una temporada promedio, para este periodo ya se habrían contabilizado ocho tormentas tropicales con nombre y tres huracanes. Sin embargo, este año solo se han registrado cinco tormentas tropicales: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly y Edouard. En contraste, el Pacífico oriental ha mostrado una actividad intensa con 13 tormentas con nombre, incluyendo cinco huracanes, tres de los cuales alcanzaron la categoría de huracán mayor, como el reciente huracán Lowell que impactó en Hawái.
El Centro Nacional de Huracanes, que en mayo pronosticó entre ocho y 14 tormentas con nombre, atribuye esta baja actividad en el Atlántico principalmente al fenómeno de El Niño. Este evento natural, que se encamina a ser uno de los más intensos registrados desde 1950 según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), genera un aumento en la cortante del viento en las capas altas de la atmósfera, lo que impide la organización y fortalecimiento de las tormentas.
Adicionalmente, la presencia de una capa de aire seco y polvo proveniente del desierto del Sahara ha actuado como un factor inhibidor adicional para el desarrollo de ciclones. Se espera que estas condiciones persistan, manteniendo la actividad por debajo de lo normal mientras la temporada oficial continúa hasta el 30 de noviembre.


