El capitán de la selección de la República de Irlanda, Dara O’Shea, anunció que el plantel sostendrá una reunión grupal este viernes para debatir si llevarán a cabo alguna forma de protesta durante su próximo compromiso deportivo. El encuentro contra Israel, que se disputará este domingo en Hungría, forma parte de la Liga de Naciones de la UEFA y ha generado una intensa presión social en Irlanda, donde diversos sectores han solicitado un boicot al partido.
La tensión ha escalado tras las protestas registradas a inicios de esta semana frente al hotel de concentración del equipo en Dublín, bajo el lema “Detengan el juego”. O’Shea, jugador del Ipswich Town, señaló que el equipo ha optado por mantenerse al margen de las redes sociales para evitar distracciones. “Ya hablamos de que nos reuniremos el viernes para discutirlo en grupo. Creo que no estaríamos haciendo bien nuestro trabajo si no nos concentráramos en el partido. Nos reuniremos y lo discutiremos abiertamente”, declaró el capitán.
El contexto del partido es complejo: la Federación Irlandesa de Futbol (FAI) solicitó formalmente a la UEFA el año pasado la suspensión de la Federación Israelí de Futbol, petición que fue rechazada por el organismo europeo. Asimismo, el seleccionador Heimir Hallgrimsson ha sido objeto de críticas por parte de la federación israelí tras sus declaraciones sobre el conflicto, comentarios que el propio entrenador admitió posteriormente que “quizás no fueron muy inteligentes”. Adicionalmente, más de 160 deportistas irlandeses han suscrito una carta abierta a través de la organización Irish Sport for Palestine, instando a la FAI a reconsiderar su participación en los duelos.
En paralelo, la FIFA, en conjunto con la Asociación de Futbol de Palestina y el gobierno suizo, anunció la inauguración de dos minicampos en las localidades de Marah Rabah y Qusin, en Cisjordania. Estos espacios, destinados a la comunidad local, albergarán el torneo “Unidos por la paz: Copa Infantil”, en el que participarán 14 equipos locales y cerca de 160 niños. La FIFA destacó que estas instalaciones buscan ofrecer un espacio de convivencia en un momento de restricciones severas en la región. No obstante, el organismo internacional continúa bajo escrutinio por su postura frente al conflicto, manteniendo el argumento de que el deporte no debe mezclarse con la política, a diferencia de las sanciones aplicadas a Rusia por el conflicto en Ucrania.


