El pasado domingo 13 de agosto de 2026, las autoridades de Polonia, país miembro de la OTAN, informaron que fuerzas rusas impactaron una locomotora dentro de territorio ucraniano, a escasos dos kilómetros de la frontera común. Al ser cuestionado sobre el incidente, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró: "Si lo entiendo correctamente, estamos hablando de territorio ucraniano". Asimismo, añadió que "nuestros militares están cumpliendo sus misiones en todo el territorio de Ucrania (...) Y seguirán haciéndolo".
Por su parte, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, señaló este lunes que la ofensiva cerca de la frontera polaca busca "intimidar a los países occidentales para que dejen de apoyar a Ucrania". En la misma línea, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó que "el ataque de ayer contra un tren de pasajeros en Ucrania demuestra lo desesperado que se ha vuelto (el presidente ruso, Vladímir) Putin. Cree que puede impedir que apoyemos a Ucrania y que puede socavar nuestra unidad. Se equivoca".
Aunque Rusia ha atacado regiones del oeste de Ucrania durante el conflicto, los bombardeos en zonas tan próximas a las fronteras occidentales son inusuales, dado que esta área se ubica a cientos de kilómetros del frente de batalla. Ante esto, Polonia calificó el suceso como una "escalada" y convocó a una reunión extraordinaria de su Gobierno. El primer ministro polaco, Donald Tusk, reveló que Varsovia ya contaba con información sobre planes rusos para "desorganizar, paralizar e incluso destruir pasos fronterizos ucranianos, lo que también afecta a nuestro país".
Tanto las autoridades ucranianas como las polacas confirmaron que no hubo víctimas mortales. Adicionalmente, Ucrania reportó que el ataque estuvo cerca de impactar un tren diplomático que transportaba a altos funcionarios occidentales.


