Moscú. — Tras cumplirse el periodo de 72 horas de pausa, derivado del viaje de emisarios estadunidenses a Kiev el pasado fin de semana, Rusia reinició durante la madrugada de ayer los ataques contra la capital de Ucrania. El alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, informó que el saldo preliminar es de tres personas muertas y una veintena de heridos, además de medio centenar de estructuras dañadas o destruidas, incluyendo almacenes, centros educativos, oficinas, departamentos y los estudios de un canal de televisión.
Previo a este cese temporal, el ejército ruso mantuvo un bombardeo constante sobre Kiev y sus alrededores durante nueve días, utilizando drones y misiles balísticos con una frecuencia intensificada. Ante esta situación, las autoridades locales implementaron un nuevo sistema de alertas vía celular con dos niveles: el naranja, que permite a la población decidir si busca refugio, y el rojo, que obliga a la ciudadanía a resguardarse y ordena el cierre inmediato de comercios, restaurantes, museos y centros educativos.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó la ofensiva nocturna, señalando que sus objetivos fueron instalaciones de la industria militar ucraniana, específicamente una fábrica de componentes para drones Hornet y un taller de ensamblaje de artefactos no tripulados Shark.
En el ámbito diplomático, Yuri Ushakov, asesor de la presidencia rusa para política exterior y seguridad, detalló que el presidente Vladimir Putin sostuvo una conversación telefónica de una hora con el mandatario estadunidense, Donald Trump, para discutir los resultados de las visitas de Steve Witkoff y Jared Kushner a Moscú y Kiev. Ushakov destacó que Putin expuso los avances del ejército ruso en la región de Donietsk, reiterando la importancia estratégica de la toma de Sviatohirsk para avanzar hacia Sloviansk.
No obstante, la situación en el frente presenta contradicciones. Recientemente, el general ucraniano Andriy Biletsky difundió un video en redes sociales donde se le observa caminando por el centro de Sviatohirsk, asegurando que no hay presencia de soldados rusos en un radio de 11 kilómetros, lo que ha generado cuestionamientos sobre la precisión de la información que los mandos militares rusos entregan al Kremlin.


