El Gobierno ruso ha confirmado que cerrará las tres sedes principales del Instituto Goethe —el equivalente al Instituto Cervantes para la lengua alemana— ubicadas en Moscú, San Petersburgo y Ekaterimburgo. Esta medida es una respuesta directa a la decisión de la cancillería alemana de clausurar la Casa Rusa en Berlín y el consulado ruso en Bonn, acciones tomadas tras señalar a Moscú como responsable de un ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig el pasado agosto.
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, justificó la decisión este jueves: “De no hacerlo, no nos respetaríamos a nosotros mismos”. El diplomático sentenció que esta medida representa “el fin de su presencia cultural en Rusia”.
La tensión entre ambas naciones ha escalado tras las acusaciones de Alemania el 1 de septiembre sobre un fallido ataque con drones explosivos, que resultó en la detención de dos sospechosos con pasaporte ruso. Berlín también denunció el hallazgo de un arsenal de armas de los servicios secretos rusos en la capital alemana. Lavrov, siguiendo la línea del presidente Vladímir Putin, desestimó las pruebas presentadas por Alemania, calificándolas de meras suposiciones.
Además de las medidas diplomáticas, Alemania ha anunciado un incremento en los controles sobre ciudadanos rusos, nuevas sanciones y un paquete de ayuda renovada a Ucrania que incluye misiles antiaéreos Iris-T y miles de drones. Por su parte, Lavrov descartó cualquier negociación para el levantamiento de sanciones, apelando al “orgullo” nacional, y reiteró la postura del Kremlin de no contemplar un alto al fuego ni una Ucrania soberana vinculada a la Unión Europea.
El Instituto Goethe operaba en Rusia bajo condiciones precarias desde 2023, año en que Moscú congeló sus cuentas. Ambas instituciones culturales han sufrido una reducción drástica de personal debido a las restricciones de visados diplomáticos impuestas desde el inicio de la guerra en Ucrania.


