FOXBOROUGH, Massachusetts. — La controversia que rodea la gira estadounidense de Ed Sheeran ha escalado hasta convertirse en la mayor crisis de su carrera. La salida de Macklemore de los conciertos programados para el 25 y 26 de septiembre en el Gillette Stadium, propiedad de Robert Kraft, fue solo el detonante de una serie de cancelaciones por parte de otros artistas invitados, entre ellos Finneas, Lukas Graham, Beogan y Aaron Rowe, quienes abandonaron el proyecto en solidaridad con el rapero.
El papel de Robert Kraft y los promotores
Robert Kraft, empresario de 85 años con una fortuna estimada en 15.000 millones de dólares, ha sido señalado como la figura central del veto. Según el propio Macklemore, Kraft presionó a los propietarios de diversos recintos para impedir su participación, argumentando que el rapero, quien ha criticado abiertamente la campaña militar de Israel en Gaza y la ocupación de Cisjordania, promueve una "trayectoria más amplia de retórica e imaginería antisemitas".
Por su parte, Messina Touring Group, la promotora de la gira, aclaró que la decisión de excluir a Macklemore no fue tomada por Sheeran, sino que fue una medida necesaria para evitar la cancelación total de los conciertos, dado que recintos como el Gillette Stadium y el Raymond James Stadium en Florida se negaban a albergar el espectáculo si el rapero formaba parte del cartel.
La postura de Ed Sheeran
El cantante británico ha intentado distanciarse de la polémica, insistiendo en que su intención es no utilizar su plataforma con fines políticos. "Hablé con los responsables de las sedes durante toda la semana para intentar tender puentes, incluido Robert Kraft. También participé en conversaciones directas con los promotores, junto con activistas de ambas partes para intentar encontrar una solución mutua para todos", declaró Sheeran. No obstante, esta postura ha sido calificada por críticos musicales como Jeffrey Ingold como un "acto de cobardía", cuestionando que el artista se haya "lavado las manos" ante una situación que afecta a un colega y amigo.
Perfil de un influyente empresario
Robert Kraft, quien compró los New England Patriots en 1994 por 172 millones de dólares —franquicia hoy valorada en 10.600 millones—, es una figura clave en la filantropía y la política estadounidense. En 2019, recibió el Premio Génesis, conocido como el "Premio Nobel Judío", y ha destinado 20 millones de dólares personales a su fundación Together Beat Hate para combatir el antisemitismo. Su influencia se extiende a través de una red que abarca el deporte, los bienes raíces y el capital privado, además de mantener una relación histórica con figuras políticas como Donald Trump.


