CIUDAD JUÁREZ, Chih. — El pasado 5 de septiembre, en el auditorio de la parroquia del Señor de la Misericordia, se llevó a cabo un homenaje en honor al padre Óscar Enríquez, figura clave en la promoción de la dignidad humana en contextos de adversidad en esta ciudad fronteriza. El evento, que inició a las 11:00 horas, reunió a diversos sectores de la sociedad civil para reconocer una trayectoria de 60 años de activismo y servicio pastoral.
Óscar Enríquez llegó a Ciudad Juárez en 1973, tras ser ordenado sacerdote en 1966, un año después del asalto guerrillero al cuartel militar en su natal Madera, Chihuahua, y en el marco del Concilio Vaticano II. Su labor comenzó en la parroquia de San Pedro y San Pablo, donde impulsó comunidades eclesiales de base bajo la influencia de la teología de la liberación, siguiendo la línea del obispo Manuel Talamás Camandari, quien participó en la Celam II en Medellín en 1968. Posteriormente, estuvo al frente de la parroquia de Jesús Obrero desde 1997 hasta su jubilación en 2024.
Durante los años 70, el sacerdote brindó apoyo a obreros que se organizaban frente a las condiciones laborales de la industria maquiladora. Activistas como Jorge Hernández y José Manuel García destacaron su solidaridad en tiempos de persecución política, proporcionándoles espacios de reunión y materiales de difusión. En su faceta como defensor de derechos humanos, Enríquez fundó y dirigió el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (CDHPN), acompañando casos emblemáticos como el de Alvarado Espinoza vs. México.
En 2011, el padre Enríquez fue una figura instrumental en la recepción de la Caravana del Consuelo, encabezada por Javier Sicilia. En un mensaje enviado para el homenaje, Sicilia expresó: “Tu trabajo es fundamental, como una luz, en medio de tanta noche, de tanta oscuridad, de tanta víctima, que no deja de acumularse por la negligencia del Estado y la imbecilidad del crimen organizado. Gracias, Óscar, y no dejes nunca de servir a las víctimas y de servir a la dignidad humana. Te abrazo con todo mi corazón. Te quiero mucho”.
Colaboradores como Teresa Almada y Silvia Méndez subrayaron su liderazgo en la transformación social de las colonias del poniente y su compromiso con la equidad de género. Por su parte, la activista Kerry Doyle recordó cómo Enríquez fue su mentor desde su llegada de Chicago. Recientemente, durante una vigilia de familias buscadoras, ante la pregunta sobre su cargo, el sacerdote respondió: “Mi nombre es Óscar Enriquez Pérez y no tengo ningún cargo. Soy jubilado”.


