El Comando Operacional de las Fuerzas Armadas Polacas (DORSZ) confirmó que el incidente ocurrió a las 11:08 horas, al norte de la localidad de Braniewo, en las proximidades del enclave ruso de Kaliningrado. Según el reporte oficial, la aeronave rusa penetró aproximadamente 300 metros en territorio polaco y permaneció en el espacio aéreo nacional durante 42 segundos.
Como medida de respuesta, la Fuerza Aérea de Polonia desplegó cazas de combate y puso en alerta máxima sus sistemas de defensa terrestre. Este suceso ocurrió en un contexto de alta tensión, ya que previamente la aviación militar polaca y aliada había declarado una alerta tras una serie de ataques rusos contra Ucrania, lo que derivó en el cierre temporal de los aeropuertos civiles de Lublin y Rzeszów.
Adicionalmente, durante la misma jornada, cazas polacos interceptaron un avión de inteligencia electrónica ruso Il-20 que sobrevolaba aguas internacionales a 40 kilómetros de la costa de Polonia. Las autoridades polacas han señalado que este tipo de maniobras, que incluyen vuelos de aeronaves sin transpondedor activo frente a localidades como Łeba, Ustka y Koszalin, buscan evaluar la capacidad de reacción y defensa del país.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió el pasado 17 de septiembre ante el Parlamento que la inteligencia nacional cuenta con información sobre posibles "ataques híbridos" orquestados por Moscú, los cuales podrían utilizar drones o misiles diseñados para simular accidentes con el fin de afectar la cohesión de la OTAN. Ante este escenario, las Fuerzas Armadas de Polonia han reiterado que sus sistemas de defensa aérea mantienen una vigilancia constante las 24 horas.


