Héctor Llaitul, figura central de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), se encuentra en el centro de una controversia diplomática y política tras ser distinguido con una medalla de la Cámara Baja francesa el 14 de septiembre de 2026. El reconocimiento fue entregado por el diputado franco-chileno Rodrigo Arenas, integrante de la formación de izquierda La Francia Insumisa, y recibido en París por el hijo del dirigente.
Esta distinción contrasta drásticamente con la situación judicial de Llaitul en Chile. El 7 de mayo de 2024, la justicia chilena le impuso una pena de 23 años de prisión tras acreditar su responsabilidad en delitos contra el orden público bajo la Ley de Seguridad del Estado, hurto de madera, atentado contra la autoridad y usurpación violenta de predios. El tribunal determinó que el líder mapuche dirigía atentados incendiarios contra empresas forestales como parte de su estrategia de recuperación de tierras.
La condecoración ha generado reacciones encontradas. Pablo Urquízar, coordinador del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo de la Universidad Andrés Bello, calificó el gesto como una "legitimación de la violencia", advirtiendo sobre el riesgo de confundir la reivindicación legítima de derechos con el uso de tácticas armadas. Por su parte, el diputado Rodrigo Arenas defendió la entrega de la medalla como un acto de visibilidad y apoyo a la lucha colectiva del pueblo mapuche.
El mundo académico también ha analizado el trasfondo de esta dualidad. Verónica Figueroa Huencho, académica de la Universidad de Chile, señala que Llaitul no representa a la totalidad del movimiento mapuche, ya que existen diversas posturas sobre el uso de la violencia. André Menard, antropólogo de la misma institución, destaca que la CAM marcó un hito al romper el diálogo con el Estado chileno, optando por la recuperación directa de territorios. Según Menard, la distinción francesa podría estar influenciada por una visión "algo romántica" de los pueblos indígenas en ciertos sectores europeos.
Finalmente, expertos como el abogado y sociólogo Salvador Millaleo advierten que el conflicto trasciende la figura de Llaitul. Millaleo sostiene que la relación del Estado chileno con el pueblo mapuche sigue marcada por una exclusión histórica que no se resolverá únicamente mediante la vía penal, subrayando la necesidad de abordar las demandas políticas colectivas más allá de la seguridad pública.


