El secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, confirmó el lunes 14 de septiembre de 2026 que el país posee "armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta" ante posibles amenazas de adversarios. Este anuncio, realizado durante la conferencia Air, Space & Cyber cerca de Washington D.C., representa el reconocimiento público más directo hasta la fecha sobre la existencia de armamento estadounidense en el espacio.
Al día siguiente, el jefe de la Fuerza Espacial, Douglas Schiess, ratificó la postura al señalar que su rama opera armas orbitales destinadas a la defensa contra ataques habilitados desde el espacio. Schiess adelantó que este arsenal se ampliará en los próximos años mediante decisiones "disciplinadas y responsables".
Aunque el Pentágono no ha detallado la naturaleza técnica de estos sistemas, especialistas como Victoria Samson, de la Secure World Foundation, sugieren que podrían tratarse de inhibidores de señales. Otras capacidades contraespaciales mencionadas por expertos incluyen sistemas de suplantación, láseres para afectar sensores y, en casos extremos, armas cinéticas. No obstante, el uso de armas cinéticas es visto con cautela por el riesgo de generar desechos espaciales que amenazarían a otras naves.
La revelación ha generado reacciones inmediatas. China, a través de su portavoz de Exteriores, Guo Jiakun, instó a Washington a detener la militarización del espacio, mientras que medios estatales chinos como Global Times advirtieron sobre una posible carrera armamentista. Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia alertó que este despliegue incrementa los riesgos de conflicto y afecta la estabilidad a largo plazo.
Este movimiento ocurre en un contexto de creciente atención hacia el espacio por parte de la Administración Trump, que impulsa el programa de defensa antimisiles "Golden Dome". Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, los componentes espaciales de este proyecto podrían alcanzar un costo de 542.000 millones de dólares en los próximos 20 años. Paralelamente, otras naciones como Alemania han anunciado inversiones militares espaciales por 35.000 millones de euros (aproximadamente 40.000 millones de dólares) para enfrentar amenazas en órbita.


