TLAXCALA, Tlax. — Tras una serie de conferencias en cinco municipios de Tlaxcala, el historiador Pedro Salmerón Sanginés presentó un análisis crítico sobre los mitos que, a su juicio, impiden una comprensión real de la historia de la entidad y del país. A partir de su libro La batalla por Tenochtitlan, Salmerón desglosó cinco puntos recurrentes que distorsionan la narrativa histórica sobre la alianza tlaxcalteca con los españoles.
En primer lugar, el autor refuta la idea de una "revolución popular" contra los mexicas, señalando que las decisiones fueron tomadas por élites políticas, como el Cacique Gordo de Cempoala o los senadores tlaxcaltecas, y no por el pueblo. Asimismo, aclara que Tlaxcala no fue derrotada militarmente antes de aliarse con Hernán Cortés, sino que optó por una alianza estratégica impulsada por rivalidades internas y la ambición de reemplazar a Tenochtitlan en el poder.
Salmerón también desmiente que los tlaxcaltecas fueran "consentidos" de la Corona española. Según el historiador, la población sufrió las mismas consecuencias que otros pueblos mesoamericanos: destrucción de templos, conversión forzada y un colapso demográfico que redujo a la población entre 80 y 90 por ciento entre 1520 y 1590. Respecto al autogobierno, el autor explica que las "repúblicas de indios" eran estructuras comunes en el sistema colonial y no un privilegio exclusivo de Tlaxcala.
Finalmente, el historiador cuestiona la etiqueta de "Tlaxcala conquistadora" al señalar que el traslado de poblaciones al norte del país fue una práctica común para agricultores mesoamericanos, comparando el papel de los soldados indígenas con el de los cipayos en la India o los spahis en Argelia. Salmerón concluyó que estos "cuentitos" históricos resultan nocivos para la comprensión del pasado nacional.

