Patricio Guzmán se consolidó como una figura fundamental en la historia del cine documental, reinventando el género con un enfoque que priorizaba la voz de los protagonistas sociales. A lo largo de cinco décadas, su obra capturó la esencia de trabajadores, estudiantes, campesinos y movimientos feministas, alejándose de los convencionalismos para retratar la realidad chilena con una mirada crítica y humana.
Su trayectoria estuvo marcada por el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, evento que definió su búsqueda por evitar que la historia fuera sepultada por la posverdad. Su primer gran proyecto, la trilogía La batalla de Chile: la lucha de un pueblo sin armas, rodada durante el gobierno de la Unidad Popular, es considerada uno de los 10 mejores documentales de la historia. El proceso de creación de esta obra, que incluyó el montaje en Cuba, fue documentado en el libro La batalla de Chile: Una película (2020). El compromiso de Guzmán fue compartido con su equipo, incluyendo al fotógrafo Jorge Muller, quien junto a su compañera, la actriz Carmen Bueno Cifuentes, fue detenido el 29 de noviembre de 1974 y posteriormente asesinado, integrando hoy la lista de detenidos desaparecidos.
A pesar de su reconocimiento internacional, Guzmán enfrentó constantes trabas en su país natal. Tras la dictadura, sus filmes tuvieron dificultades para ser proyectados en salas comerciales, siendo a menudo estrenados primero en el extranjero. No obstante, su filmografía abordó temas cruciales: desde la postura de la Iglesia en En nombre de Dios (1987), hasta la construcción de la memoria en La memoria obstinada (1997) y el proceso judicial contra el dictador en El caso Pinochet (2001).
Su obra posterior incluyó Salvador Allende (2004) y una aclamada trilogía compuesta por La nostalgia de la luz (2010), sobre los detenidos desaparecidos en el desierto de Atacama; El botón de Nácar (2015), sobre el exterminio de pueblos originarios; y La cordillera de los sueños (2019), galardonada con el Ojo de Oro en el Festival de Cannes y el premio Goya a la mejor película iberoamericana. Guzmán, quien vivió en París hasta su muerte a los 85 años, también impulsó el Festival Internacional de Documentales en Santiago y donó gran parte de su archivo a la Cineteca chilena.


