La delegación africana de la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta este martes 8 de septiembre de 2026, señalando que el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) permanece fuera de control. A pesar de que la entidad considera que el riesgo global y para el resto del continente africano sigue siendo bajo, la situación interna en la RDC presenta una complejidad creciente debido a la dispersión geográfica del virus y la aparición de nuevos focos de contagio.
En su reporte más reciente, la OMS detalló que el riesgo de propagación se mantiene en niveles "muy altos" dentro de la RDC y "altos" para las naciones vecinas con fronteras terrestres, citando factores como la movilidad poblacional, la inseguridad y los desafíos logísticos. Cabe recordar que la epidemia también afectó a Uganda, país donde la OMS declaró el fin del brote el pasado 26 de agosto, tras registrar 20 casos y 2 muertes.
Para combatir esta emergencia, la organización ha iniciado la vacunación del personal sanitario y de primera línea. Hasta el 6 de septiembre, 2,007 trabajadores han sido inmunizados con la vacuna Ervebo, la cual se enfoca en la cepa de Bundibugyo y se encuentra en fase de investigación. Paralelamente, se trabaja en otras dos vacunas en fase 1, aunque su desarrollo podría extenderse por varios meses.
La crisis sanitaria enfrenta un déficit crítico de recursos. Según Luca Fontana, experto de la OMS que visitó la RDC, se requieren al menos 1,600 camas adicionales y 5,000 trabajadores sanitarios para atender la magnitud del brote. Aunque se instalaron 900 camas en los primeros dos meses, la necesidad persiste. Actualmente, se cuenta con 4,000 efectivos, pero la naturaleza de la enfermedad exige una proporción de tres trabajadores por cada paciente. Fontana subrayó la urgencia de descentralizar la atención, tras observar pacientes que llegan al centro de tratamiento de Bunia desde aldeas muy distantes.


