OLESHKI, Jersón — La ciudad de Oleshki, situada en el margen izquierdo del río Dniéper, se encuentra sumida en una crisis de hambruna sin precedentes. Tetiana Hasanenko, jefa de la administración militar ucraniana de Oleshki, advierte que la situación es crítica, señalando que el último suministro de alimentos ocurrió a finales de mayo. La localidad, ocupada por Rusia desde el inicio de la invasión a gran escala y gravemente afectada por la inundación tras la ruptura de la presa de Kajovka en junio de 2023, carece actualmente de electricidad, gas y suministros básicos.
La escasez ha llevado a los residentes a situaciones extremas. Halyna, una habitante cuya identidad fue protegida, relató que su dieta actual se limita a tortas de agua y harina, mientras que los precios de los pocos productos disponibles son prohibitivos: un kilo de calabacín alcanza los 1,000 rublos (10 euros) y un saco de harina llega a los 200,000 rublos (2,000 euros). La falta de forraje, con un costo de 21,000 rublos (200 euros) por 20 kilos de trigo, ha provocado el sacrificio de casi todo el ganado local.
El peligro se extiende a la movilidad. El camino hacia zonas seguras está densamente minado, lo que ha causado la muerte de civiles que intentaban buscar suministros. Dmytro Lubinets, Defensor del Pueblo del Parlamento ucraniano, ha calificado a la ciudad como una "trampa mortal" y ha instado a la evacuación urgente de al menos 358 personas identificadas. A pesar de las negociaciones iniciadas en primavera, Moscú no ha confirmado su disposición para permitir una operación humanitaria, dejando a los cerca de 6,000 residentes, incluidos 180 niños, en una situación de vulnerabilidad extrema ante la llegada del invierno.


