El Consejo de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) tomó una decisión histórica este miércoles 9 de septiembre de 2026 al votar a favor de remitir a Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU. La medida, confirmada por dos fuentes diplomáticas, busca incrementar la presión sobre la república islámica ante lo que el organismo califica como un "incumplimiento" de sus compromisos en materia nuclear.
La resolución, impulsada por países occidentales, fue aprobada con 23 votos a favor, tres en contra y ocho abstenciones. El documento manifiesta una "profunda preocupación" por la falta de cooperación de Teherán. Rusia, China y Níger fueron los países que se opusieron a la adopción de esta resolución.
La respuesta de Irán fue inmediata. Reza Najafi, representante de Irán ante el OIEA, declaró a la televisión pública que la resolución carece de fundamento y es producto de la presión política de Estados Unidos y sus aliados. "A nuestro juicio, carece de fundamento y no dará ningún resultado", afirmó Najafi.
El conflicto se agudiza por la falta de acceso del OIEA a instalaciones nucleares clave, una situación que persiste desde junio de 2025, cuando Israel, con el respaldo de Estados Unidos, lanzó ataques contra dichos centros. Adicionalmente, algunas instalaciones fueron afectadas durante el conflicto bélico iniciado el 28 de febrero, y desde entonces el OIEA ha solicitado reiteradamente el ingreso a estos sitios para realizar inspecciones.
Según una fuente cercana al OIEA, esta es la primera vez en 20 años que se remite a Irán al Consejo de Seguridad por incumplir sus obligaciones de declaración sobre su programa nuclear. No obstante, expertos como Ali Vaez, del centro de estudios International Crisis Group (ICG), consideran que la medida podría enfrentar obstáculos significativos: "Es un ejercicio inútil, probablemente Rusia y China se encargarán de que la presión occidental se dé de bruces con un muro en el Consejo de Seguridad".


