La milicia hutí de Yemen, respaldada por Irán, ha consolidado su control sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, la isla de Perim (Mayun) y diversos tramos de la costa yemení, imponiendo restricciones al tránsito marítimo que afectan directamente a Arabia Saudita y Egipto. Aunque los hutíes han declarado que el paso es seguro para la mayoría de las embarcaciones, han prohibido explícitamente el tránsito de barcos saudíes por la zona.
Los datos de la plataforma Kpler reflejan una caída significativa en el flujo de buques: mientras que a mediados de julio de 2026 el promedio era de 47 barcos diarios, la cifra descendió a 37 el 10 de septiembre y a 21 el 14 de septiembre. Stephan Roll, experto en Oriente Medio de la Fundación Ciencia y Política (SWP), advirtió que los hutíes tienen la capacidad de perturbar considerablemente la conexión comercial entre Asia y Europa.
Para Egipto, esta escalada representa un riesgo crítico para el canal de Suez, una fuente vital de divisas. En 2024, los ingresos del canal disminuyeron cerca de 6.000 millones de dólares (5.200 millones de euros) debido a los ataques hutíes, alejándose de los niveles previos a la crisis, cuando el país obtenía entre 9.000 y 10.000 millones de dólares (8.670 millones de euros) anuales. Aunque el ejercicio fiscal 2025/2026 mostró una recuperación del 23 por ciento, alcanzando los 4.670 millones de dólares (4.500 millones de euros), una interrupción prolongada podría revertir estos avances.
La situación se complica por la inactividad del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, que conecta con Yanbu, tras recientes ataques. Esta infraestructura transportaba entre cuatro y cinco millones de barriles de crudo diarios, y su cierre pone en riesgo hasta el cuatro por ciento de la oferta mundial de petróleo. Ante este panorama, el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, viajó a El Cairo el martes 15 de septiembre para solicitar apoyo militar, aunque analistas como Steffen Krüger, de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), señalan que la capacidad de respuesta militar de Egipto es limitada y su participación en la coalición contra los hutíes es mayormente simbólica.
Se han reportado intentos de acercamiento diplomático, incluyendo una oferta de los hutíes a Egipto a través de la Cámara Naviera Internacional (ICS) para discutir la seguridad de la navegación, la cual, según informes de The New Arab del 14 de septiembre, habría sido rechazada inicialmente por El Cairo.


