La firma deportiva Nike enfrenta un escenario crítico tras confirmarse su salida del top 100 de las empresas más grandes de Estados Unidos. De acuerdo con reportes de Dow Jones, la compañía ha sufrido un retroceso del 39.3% en lo que va de 2026, cifra que se eleva a un 48.2% si se analiza el desempeño de los últimos 12 meses.
El desplome es significativo al observar el precio de su acción, que cerró en 35.51 dólares el pasado viernes 18 de septiembre. Esta cifra representa una caída del 80% respecto a su punto máximo histórico, cuando el valor alcanzó los 179 dólares. Aunque la marca permanece dentro del S&P 500, su salida del S&P 100 —que agrupa a las 100 empresas estadounidenses más grandes— marca un hito negativo para la corporación.
Los estados financieros reflejan el impacto de esta crisis: al cierre del año fiscal 2023, los ingresos de Nike se situaban en 51.2 billones de dólares, mientras que en 2026 la cifra descendió a 46.4 billones. Asimismo, las ganancias netas han sufrido una contracción notable, pasando de 5,700 millones a 3,108 millones de dólares en los últimos dos años.
Especialistas señalan que la estrategia de la empresa, que priorizó sus canales digitales (Nike Direct) sobre los distribuidores físicos, debilitó sus relaciones comerciales. En el ejercicio fiscal 2026, las ventas mayoristas aumentaron un 6%, mientras que las ventas a través de sus canales digitales disminuyeron un 6%. A esto se suma un entorno competitivo complejo, con el ascenso de marcas como On, Hoka y Uniqlo, además de la pérdida de figuras clave como Kylian Mbappé, quien recientemente se unió a On.
El mercado internacional también presenta desafíos, particularmente en China, donde las ventas cayeron un 13% —eliminando el efecto del tipo de cambio—, derivando en una menor afluencia a tiendas y un exceso de inventario. En contraste, la compañía reportó un crecimiento del 5% en sus ventas dentro de Norteamérica, evidenciando realidades comerciales dispares según la región.


