DUBLÍN, Irlanda. — Más de 10 mil personas tomaron las calles de Dublín este sábado 12 de septiembre de 2026 para expresar su rechazo a la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien arribó al país para participar en un torneo de golf en su complejo turístico. La movilización, que inició en el Jardín del Recuerdo y concluyó en Molesworth Street, se desarrolló de manera pacífica, aunque logró paralizar el centro de la ciudad con consignas antibelicistas y en defensa de la neutralidad militar irlandesa.
Durante la marcha, los asistentes portaron banderas palestinas y globos que caricaturizaban a Trump, al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y a Jeffrey Epstein. Partidos políticos como el Sinn Féin y los Verdes se sumaron a la protesta. Un orador del Sinn Féin declaró que la jornada sirvió para demostrar que el pueblo irlandés rechaza la agenda de la administración estadounidense y subrayó la obligación del gobierno local de comunicar su postura en política exterior al mandatario visitante.
Tras sostener reuniones con la presidenta Catherine Connolly y el primer ministro Micheál Martin, Trump se trasladó en helicóptero a su hotel en el condado de Clare para asistir al torneo Irish Open. En su encuentro de 20 minutos, la presidenta Connolly fue enfática al señalarle que “la normalización de la guerra y el genocidio es inaceptable”, aludiendo al conflicto con Irán y a la ofensiva en territorios palestinos. Asimismo, la mandataria calificó la guerra y el cambio climático como amenazas existenciales.
En otro orden, Trump generó reacciones políticas al sugerir que le “encantaría ver” una Irlanda unificada, aunque reconoció que el Reino Unido tendría injerencia en el proceso. Ante esto, la líder del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, instó al gobierno irlandés a iniciar los preparativos para la reunificación, argumentando que los comentarios del presidente estadounidense son oportunos.


