La migraña es una condición neurológica de origen genético que vuelve al cerebro más sensible a los cambios externos. Según datos de la organización Migraine Trust, esta afección impacta a aproximadamente una de cada siete personas a nivel global, lo que se traduce en más de mil millones de individuos afectados. La doctora Katy Munro, experta del National Migraine Centre del Reino Unido, explica que, aunque muchas personas portan los genes asociados, estos no siempre se activan. Sin embargo, cuando factores externos estimulan ciertas vías cerebrales, se liberan sustancias neuroquímicas que desencadenan síntomas como dolor de cabeza, vómitos, mareos y niebla mental.
La disparidad de género es notable: si bien en la infancia la incidencia es similar entre niños y niñas, la brecha se abre tras la pubertad. "Esta es una de las razones por las que, a partir de entonces, las tasas empiezan a diferenciarse y más mujeres sufren ataques de migraña que los hombres. Lo vemos durante toda la vida hasta la menopausia", señala Munro. Las fluctuaciones en los niveles de estrógeno, especialmente la caída brusca antes de la menstruación y los cambios durante la perimenopausia, son factores determinantes. Otros desencadenantes incluyen el estrés, cambios meteorológicos, niveles bajos de hierro, hipotiroidismo y la enfermedad celíaca.
Los ataques suelen desarrollarse en cuatro fases: la prodrómica (advertencia), el aura (alteraciones visuales en un tercio de los pacientes), la fase de dolor (de cuatro a 72 horas) y la fase posdrómica o "resaca de la migraña", que puede durar hasta dos días. Para el control de la afección, la doctora Munro sugiere mantener rutinas estables, evitar el ayuno prolongado y monitorear los factores desencadenantes. En cuanto al tratamiento, enfatiza la importancia de actuar con rapidez: "Tomar la medicación temprano detiene esa bola de nieve". Entre las opciones médicas se encuentran analgésicos, triptanes, suplementos como magnesio y vitamina B2, terapia hormonal, inyecciones de bótox y tratamientos que bloquean el péptido CGRP. La especialista concluye con un mensaje de optimismo: "Hay muchas razones para tener esperanza. No pienses que ya has probado todo ni te rindas, porque probablemente no sea así".


