CIUDAD DE MÉXICO. — El gobierno federal ha dado luz verde al uso comercial de un fungicida biológico de la firma estadounidense GreenLight Biosciences (GLB), el cual emplea ingeniería genética para modificar organismos mediante la fumigación a campo abierto. Esta técnica utiliza secuencias de ácido ribonucleico de interferencia (ARNi) diseñadas en laboratorio para silenciar genes específicos en hongos e insectos, un método que ha generado preocupaciones sobre posibles efectos no deseados en organismos benéficos y la biodiversidad nacional.
La empresa GreenLight Biosciences, fundada en 2008, ha enfrentado dificultades financieras significativas, acumulando pérdidas por 420.6 millones de dólares hasta diciembre de 2022. Tras su salida de la bolsa Nasdaq en 2023, la compañía fue adquirida por el fondo de inversión Fall Line Capital por 45.5 millones de dólares. A pesar de este historial, la firma planea instalar una planta de manufactura en México con una inversión estimada entre 50 y 100 millones de dólares, proyecto que contempla la creación de 500 puestos de trabajo, una iniciativa celebrada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
El desarrollo de esta tecnología está estrechamente vinculado a grandes corporaciones del sector agroquímico como Bayer-Monsanto, Syngenta y Corteva, las cuales poseen patentes clave en el ámbito de los plaguicidas de ARNi. Expertos señalan que GLB opera bajo esquemas de licenciamiento tecnológico de estas transnacionales, lo que plantea interrogantes sobre la viabilidad y los riesgos ambientales de implementar una tecnología experimental en un país con la biodiversidad de México, especialmente ante la falta de precedentes regulatorios internacionales para este producto.
