La estructura demográfica de México ha experimentado un cambio acelerado en el último lustro. Según la Encuesta Intercensal 2025 del Inegi, la edad mediana de la población pasó de 29 a 32 años entre 2020 y 2025, periodo en el que se observó una disminución en el peso relativo de los grupos más jóvenes frente a un incremento en la participación de adultos y adultos mayores. Este fenómeno se refleja en el mercado laboral: entre las personas de 12 años y más que no participan en actividades económicas, la proporción de jubilados o pensionados subió de 8.2% en 2020 a 10.9% en 2025.
El impacto en la economía familiar es evidente. En 2025, el 16.6% de los hogares mexicanos contaba con al menos un integrante que recibía ingresos por jubilación o pensión, superando el 13% registrado en 2020. Asimismo, el 50.1% de los hogares recibió ingresos distintos al trabajo, impulsados principalmente por programas gubernamentales, cuya presencia pasó del 25% al 41.4% en el mismo lapso.
En términos de finanzas públicas, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) estima que el gasto en pensiones para 2027 ascenderá a 2.5 billones de pesos, equivalentes al 6.3% del PIB. Esta cifra, que engloba pensiones contributivas y no contributivas, se suma al costo financiero de la deuda, totalizando 3.9 billones de pesos, una cantidad que triplica el monto destinado a la inversión pública. El CIEP advierte que el 80% del presupuesto federal ya es gasto obligatorio, dejando un margen de maniobra fiscal de apenas el 1.6% del PIB.
El desafío demográfico se agrava por la baja en la fecundidad. La Tasa Global de Fecundidad cayó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024, situándose muy por debajo del nivel de reemplazo de 2.1. Esta tendencia es más marcada en entidades como la Ciudad de México (0.8), Baja California (1.0) y Querétaro (1.1), mientras que Chiapas registró la tasa más alta con 1.8. Con una población de 130.9 millones de habitantes a octubre de 2025, el crecimiento anual promedio se desaceleró al 0.7% entre 2020 y 2025.
Finalmente, el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) reportó 78.5 millones de cuentas a agosto de 2026, de las cuales 70.5 millones son administradas por las Afores, según datos de la Consar. El reto estructural para las próximas décadas radica en la combinación de una mayor población jubilada, una base laboral joven reducida y la persistencia de la informalidad laboral.


