Un impulso inesperado en el empleo
El panorama laboral en Estados Unidos mostró una resiliencia notable durante agosto. Según los datos oficiales del Departamento de Trabajo, la economía generó 162,000 nuevos puestos de trabajo, una cifra que triplica las proyecciones iniciales de los analistas, quienes anticipaban apenas 50,000 plazas. Además, las autoridades laborales realizaron ajustes al alza en las cifras de junio y julio, sumando 55,000 empleos adicionales a los reportados previamente.
El crecimiento se concentró principalmente en los servicios de alimentación, establecimientos de bebidas y el sector educativo estatal, mientras que el sector de la información registró una pérdida de plazas. La tasa de desempleo se mantuvo estable en 4.1%, un nivel considerado por los especialistas como de pleno empleo.
Reacciones políticas y el factor Trump
El presidente Donald Trump celebró los resultados a través de su red social, Truth, donde afirmó: “Se acaban de anunciar unas cifras de empleo excelentes que duplican y triplican todas las estimaciones (excepto las mías) ¡Y todavía no habéis visto nada!”. Este dato representa un alivio para su administración, que recientemente ha enfrentado indicadores económicos adversos, incluyendo un crecimiento del PIB del 0.4% en el segundo trimestre —una décima menos que en el primer trimestre de 2026— y una inflación del 3.4% en el índice de precios al consumidor (IPC) durante julio. En términos anualizados, el crecimiento fue del 1.5%, frente al 2.1% registrado entre enero y marzo.
Tensión con la Reserva Federal
La fortaleza del mercado laboral ha incrementado la probabilidad de que la Reserva Federal suba los tipos de interés, una opción a la que los inversores otorgan un 60% de probabilidades. Ante este escenario, el presidente Trump ha pasado al ataque, exigiendo al nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, que actúe con inteligencia y “espabile”. En un tono inusualmente agresivo, el mandatario declaró: “La Junta de la Reserva Federal, con su nuevo y gran líder, debe espabilar: ¡debe ser patriota por una vez!”.
Trump incluso lanzó una amenaza vinculando la política monetaria con el comercio exterior: “¡BAJEN LA TASA O DEJARÉ DE COMERCIAR CON LOS PAÍSES CON LOS QUE TENEMOS DÉFICIT!”. Esta postura marca un cambio en la relación con Warsh, a quien Trump había dejado de presionar tras su nombramiento como relevo de Jerome Powell. La situación se complica por el impacto de la guerra de Irán, que ha derivado en una crisis energética que presiona los precios al alza y limita la capacidad de crecimiento del país. Cabe destacar que el propio Jerome Powell, en la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole, ya había insinuado la posibilidad de subir los tipos de interés, lo que ha intensificado la fricción con la Casa Blanca a escasos meses de los comicios que definirán la segunda mitad del mandato presidencial.


