El microbioma oral, una comunidad diversa compuesta por 700 especies de bacterias, virus y hongos, juega un papel determinante en la salud general, más allá de la simple prevención de caries. Según expertos, la dieta es el factor fundamental para mantener este ecosistema en equilibrio, evitando que patógenos como Porphyromonas gingivalis proliferen y se vinculen con riesgos de enfermedades cardiovasculares, diabetes, Alzheimer e incluso ciertos tipos de cáncer, como el de páncreas y colon.
Laura Weyrich, profesora asociada de Antropología y Bioética de la Universidad Estatal de Pensilvania, destaca que bacterias beneficiosas como S. salivarius actúan como defensores naturales al producir proteínas que eliminan microbios no deseados. Para fomentar este entorno, se recomienda priorizar verduras de hoja verde como la col rizada, espinacas, remolacha y rábanos. Estos alimentos son ricos en nitratos, los cuales son convertidos por bacterias como Neisseria en ácido nítrico, favoreciendo la salud cardiovascular.
Por otro lado, el consumo de polifenoles —presentes en el té, bayas de color oscuro y miel— ayuda a inhibir las enzimas que permiten la adhesión de la placa dental y combaten bacterias causantes del mal aliento. Christine Wu, profesora de odontología pediátrica en la Universidad de Illinois en Chicago, señala que el queso también ofrece beneficios: además de sus propiedades, el acto de masticarlo estimula la producción de saliva, la cual neutraliza los ácidos bucales.
La recomendación científica es clara: reducir drásticamente el consumo de azúcares refinados y carbohidratos procesados como el pan blanco, galletas y pretzels, que alimentan a bacterias como Streptococcus mutans. Gaetano Isola, profesor asociado de Periodoncia en la Universidad de Catania, Italia, subraya que seguir un patrón de alimentación similar a la dieta mediterránea, rica en vegetales integrales y fibra, es la estrategia más efectiva para mantener un ecosistema oral estable. Aunque el cepillado y el uso de hilo dental siguen siendo pilares de la higiene, la nutrición se consolida como una herramienta poderosa para cultivar una boca saludable.


