CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. — La colonia Mártires de Tacubaya, ubicada en la alcaldía Álvaro Obregón, es un territorio marcado por la dualidad: su nombre rinde homenaje a los médicos, militares y civiles fusilados el 11 de abril de 1859 tras la Batalla de Tacubaya, pero su presente está definido por la presión de los grandes desarrollos inmobiliarios de Santa Fe. Conocida por los locales como "El Cuernito" —debido al uso histórico de un cuerno para alertar sobre robos—, la zona ha pasado de ser un área de cultivos y viviendas precarias a un entorno densamente urbanizado.
Felipe Pérez Carranza, residente desde hace más de 60 años, recuerda que en la década de 1970 la movilidad era un desafío constante, marcada por caminos de lodo y la rivalidad entre bandas juveniles como "Los Salvajes" y "Los Panchitos". La urbanización acelerada entre 1990 y 1994 trajo consigo problemas de servicios básicos, particularmente la escasez de agua, agravada por el alto consumo de los nuevos complejos corporativos y habitacionales.
El impacto económico también ha sido profundo. El aumento en las rentas, que actualmente oscilan entre los 20 mil y 50 mil pesos, ha forzado el cierre de negocios tradicionales, aunque algunos han logrado resistir. Entre los sobrevivientes se encuentran la tlapalería "El Clavito", atendida por Concepción Zacarías, la tienda "La Flor de Girasol", donde Sergio Zúñiga trabaja desde hace 32 años, y "Foto Studio Tauro", con 34 años de trayectoria.
La zona, que colinda con Camino a Santa Fe y las calles Queretanos y Chilenos, alberga hitos como la parroquia de la Divina Providencia y una base de transporte de la Ruta 80. A pesar de la modernización, la colonia enfrenta retos persistentes, incluyendo la inseguridad —como el feminicidio registrado en julio pasado en Camino Real a Toluca y la calle Chilenos— y la falta de suministro de agua, que ha llevado a los vecinos a realizar bloqueos viales para exigir soluciones a las autoridades.


