CARDIFF, Gales. — En un movimiento sin precedentes desde que comenzó la descentralización en el Reino Unido, los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunieron este lunes en la Bahía de Cardiff para formalizar una alianza política que cuestiona la autoridad del gobierno central en Londres. John Swinney (Escocia), Rhun ap Iorwerth (Gales) y Michelle O'Neill (Irlanda del Norte), junto a la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, suscribieron un memorando de entendimiento bajo la premisa de que "el tiempo de Westminster está llegando a su fin".
Hacia una nueva configuración constitucional
Los líderes, que participaron en la cumbre en su calidad de dirigentes de sus respectivos partidos —el Partido Nacional Escocés (SNP), el galés Plaid Cymru y el Sinn Féin—, enfatizaron que "el futuro de nuestras naciones está en la Unión Europea". En el documento firmado, destacaron que es la primera vez en la historia que los tres territorios cuentan con primeros ministros comprometidos con la independencia del Reino Unido.
"Creemos que se avecinan cambios constitucionales", sostuvieron los firmantes, quienes se comprometieron a reforzar la cooperación entre sus organizaciones políticas para identificar áreas estratégicas donde el trabajo conjunto pueda marcar una diferencia real, incluyendo la economía y la gestión energética.
Tensiones y posturas divergentes
El documento establece que ningún gobierno en Westminster tiene el derecho de "bloquear la democracia" ni de socavar el principio de autodeterminación. No obstante, las estrategias de ejecución varían:
- Escocia e Irlanda del Norte: Swinney y O'Neill mantienen una postura abierta hacia la convocatoria de referendos.
- Gales: Ap Iorwerth ha descartado una consulta independentista antes de las elecciones al Senedd de 2030, priorizando un "diálogo nacional" y la creación de una comisión técnica.
El contexto político se ha visto influenciado por recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, dirigidas a Londres durante una visita a Dublín, Irlanda. Mientras tanto, el gobierno británico ha reafirmado su compromiso con la unión, y sectores de la oposición laborista y conservadora han calificado la reunión como un intento de "desmembrar Gran Bretaña", señalando además deficiencias en la gestión de servicios públicos como el NHS.
Cabe recordar que, en el referéndum de septiembre de 2014, Escocia votó por permanecer en el Reino Unido con un 55% frente a un 45%. Los líderes regionales tienen programada una reunión con el primer ministro británico el próximo mes para discutir, entre otros temas, la reforma de la fórmula de financiación de Barnett.


