DALLAS, Texas. — Durante la convención republicana celebrada este miércoles en Dallas, Texas, el presidente Donald Trump lanzó una propuesta que ha sacudido el panorama político estadounidense: el compromiso de entregar 5.000 dólares a cada ciudadano si su partido logra la victoria en las próximas elecciones de mitad de mandato. La promesa, realizada aproximadamente una hora después de iniciado su discurso, carece de detalles técnicos sobre el origen de los fondos, estimados en más de un billón de dólares, o el mecanismo de distribución.
La Casa Blanca defendió el anuncio mediante un comunicado, calificándolo como una prueba de que el mandatario "cumple con el pueblo estadounidense" al realizar acciones que los expertos consideran inviables. No obstante, la propuesta ha generado una división profunda dentro de las filas republicanas. Mientras que los asistentes a la convención recibieron el anuncio con entusiasmo, figuras clave del partido y candidatos en contiendas reñidas se distanciaron del evento.
Voces críticas dentro del conservadurismo, como el representante Thomas Massie, calificaron la idea como ofensiva y advirtieron sobre los riesgos inflacionarios. Por su parte, la senadora Susan Collins, quien se encuentra en campaña en Maine, subrayó que las decisiones de gasto deben responder a las necesidades económicas y no a resultados electorales. Asimismo, el exrepresentante Bob Good desestimó la medida como un "plan socialista para comprar votos".
Aunque expertos legales cuestionan la capacidad del presidente para implementar este gasto mediante una orden ejecutiva, Trump sugirió en declaraciones a CBS que no requeriría pasar por el Capitolio, aunque añadió que, de ser necesario, el Congreso lo aprobaría. Este anuncio ocurre en un contexto de bajos índices de aprobación para el mandatario, marcados por la impopularidad de la guerra con Irán y la persistente inflación que afecta el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Históricamente, Trump ha realizado promesas monetarias previas, como los cheques de 2.000 dólares vinculados a aranceles comerciales que aún no se han materializado, o el pago de 1.776 dólares a miembros de las fuerzas armadas por el 250 aniversario del país. La interrogante ahora es si esta nueva estrategia, calificada por los demócratas como una "promesa vacía", es una señal de pánico electoral o una táctica disruptiva característica de su estilo político.


