CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. — La Plaza México, reconocida como la plaza de toros más grande del mundo, tiene sus raíces en la década de los 40 como parte de un ambicioso proyecto urbanístico. El empresario yucateco Neguib Simón Jalife adquirió en 1939 terrenos en las colonias San José Insurgentes, Noche Buena y Ciudad de los Deportes con el objetivo de edificar un complejo deportivo integral. El 28 de abril de 1944, el entonces regente del Distrito Federal, Javier Rojo Gómez, presidió la colocación de la primera piedra de la Ciudad de los Deportes. Finalmente, el 5 de febrero de 1946, el recinto taurino abrió sus puertas con una corrida inaugural donde participaron Luis Castro “El Soldado” y Luis Procuna, lidiando toros de la ganadería San Mateo, siendo “Jardinero” el primero en la historia del lugar.
Aunque el proyecto original contemplaba un estadio de futbol americano, frontón, arena de box y lucha libre, alberca y zonas comerciales, la falta de recursos limitó la construcción únicamente a la plaza de toros y el estadio. La inversión inicial provocó que Neguib Simón perdiera su fortuna, obligándolo a vender ambos inmuebles en 1946 al empresario español Moisés Cosío. Tras el fallecimiento de este último en 1983, su hijo, Antonio Cosío, heredó la propiedad. Actualmente, Antonio Cosío dirige el Grupo Brisas, corporativo hotelero de relevancia nacional, y en 2025 fue clasificado en el puesto número 12 de “Los 100 empresarios más importantes de México” por Expansión. Si bien la familia es propietaria de los inmuebles ubicados en la alcaldía Benito Juárez, la operación de los mismos está a cargo de la empresa CAP En Vivo.
El recinto enfrenta actualmente un panorama complejo debido a una reforma aprobada el 18 de marzo en la capital, la cual busca transformar las corridas en espectáculos “sin violencia” al prohibir el uso de objetos punzocortantes y la muerte del animal. Ante la falta de promulgación ejecutiva de esta ley, diversos grupos, incluyendo la propia plaza y Diversiones y Espectáculos ETM (filial de Grupo BAL), han interpuesto amparos. Mientras tanto, La México ha intensificado su oferta de conciertos y espectáculos masivos para mantener su viabilidad operativa.


