La Asamblea General de la ONU adoptó el viernes 4 de septiembre de 2026 una resolución histórica que busca promover una representación cartográfica mundial más fiel al tamaño real de los continentes. La iniciativa, presentada por Togo y respaldada por diversos países africanos, contó con el apoyo de los miembros de la Unión Europea, logrando una aprobación de 164 votos a favor, seis abstenciones y un único voto en contra, emitido por Estados Unidos.
El objetivo central de la medida es fomentar que tanto los Estados miembros como las organizaciones internacionales, incluyendo agencias como la Unesco, adopten la proyección 'Equal Earth'. Este diseño, creado en 2018, ofrece una representación más precisa de la superficie terrestre, alejándose de la tradicional proyección de Mercator, la cual fue desarrollada por el geógrafo flamenco Gerardus Mercator en el siglo XVI para la navegación marítima y que, históricamente, ha ampliado de manera artificial los territorios en latitudes altas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Togo, Robert Dussey, subrayó durante su intervención que los mapas no son elementos neutrales. "Orientan la educación, alimentan la imaginación e influyen en las percepciones colectivas. Por lo tanto, nunca son neutrales: cuando presentan una imagen distorsionada de nuestro planeta, corren el riesgo de perpetuar representaciones erróneas transmitidas de generación en generación", declaró.
Por su parte, la Unión Africana (UA) celebró la resolución como un paso fundamental contra el "colonialismo cartográfico". En un comunicado, la organización destacó que la proyección de Mercator ha reducido históricamente a África al tamaño de Groenlandia, a pesar de que el continente africano es en realidad 14 veces más grande. La UA enfatizó que esta iniciativa garantiza que el mapa mundial refleje finalmente la escala y el peso real de África.
En contraste, la delegación de Estados Unidos justificó su voto en contra argumentando que la resolución es "indisociable de un proyecto ideológico más radical y amplio". Asimismo, los representantes estadounidenses criticaron que la Asamblea General dedique tiempo a debatir "cuestiones de mapas del siglo XIX hablando de reparación y justicia cognitiva".


