El 4 de diciembre de 2019, durante la inauguración VIP de Art Basel Miami Beach, el mundo del arte fue testigo de la aparición de 'Comedian', una pieza de Maurizio Cattelan que consistía simplemente en una banana pegada a la pared con cinta adhesiva. En aquel evento, donde se comercializaron obras de alto valor como un cuadro de Helen Frankenthaler por cerca de US$1,65 millones y una pieza de Willem de Kooning por US$8 millones, la creación de Cattelan capturó la atención global. Sarah Cascone, reportera de Artnet News, informó ese mismo día que dos ediciones de la obra se vendieron por US$120.000 cada una, mientras que una tercera edición se colocó días después por US$150.000. Cada comprador recibió un certificado de autenticidad e instrucciones para reemplazar la fruta periódicamente.
La obra se convirtió rápidamente en un fenómeno viral, generando debates sobre su valor estético y comercial. En 2024, la segunda de las tres ediciones fue revendida en una subasta por US$6,24 millones. Según el análisis, el éxito de Cattelan radica en su capacidad para utilizar la provocación y la sátira, siguiendo una tradición artística que incluye a figuras como Caravaggio, quien en el siglo XVII desafió las normas con su estilo, o Marcel Duchamp, pionero del 'readymade' a principios del siglo XX.
Cattelan, de 61 años, ha construido su carrera sobre la base de la notoriedad. Obras previas como 'La Nona Ora' (1999), que muestra al papa Juan Pablo II golpeado por un meteorito, y 'Him' (2001), que presenta a un escolar con el rostro de Adolf Hitler, demuestran su uso de temas universalmente reconocibles para cuestionar el poder. Con 'Comedian', el artista buscó burlarse del mercado del arte, emulando su propia obra de 1999, 'A Perfect Day', donde pegó a su galerista, Massimo De Carlo, a una pared. A pesar de las críticas por su elevado precio, la obra se inscribe en una larga historia de provocaciones satíricas que buscan, ante todo, generar una reacción pública.


