CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. — La historia de la colonia La Guadalupe, ubicada en la alcaldía La Magdalena Contreras, es un relato de pertenencia construido sobre los cimientos de la industria textil y la pasión por el futbol. Surgida entre lomas que fueron pobladas por trabajadores de fábricas, esta comunidad de apenas nueve hectáreas ha encontrado en el balompié su principal símbolo de identidad y cohesión social.
Desde mediados del siglo pasado, los niños de la zona transformaron los lotes baldíos y las terracerías en sus propias canchas. Encarnación Aguilar, vecino y exjugador del equipo local, recuerda que en aquellos años jugaban descalzos debido a la precariedad económica. Esta tradición deportiva permitió el surgimiento de figuras como Genaro Bermúdez Martínez, conocido como el "León de Contreras" o el "Pelé Mexicano", quien se convirtió en un defensa férreo en los Pumas de la Universidad durante finales de los 70 y principios de los 80, compartiendo cancha con leyendas como Miguel Mejía Barón y Héctor Sanabria.
La vida en la colonia, que originalmente carecía de servicios básicos como luz y agua corriente, se organizaba en torno al río Magdalena. Los habitantes, hijos de obreros, vivían en cuartos de adobe y láminas de cartón. Con el paso de las décadas, la urbanización llegó en los años 70, pavimentando calles e introduciendo drenaje. Fue en esta época cuando el Campo Contreras se oficializó como cancha, escenario donde incluso llegaron a jugar los campeones de liga de 1981 de los Pumas, incluyendo a figuras como Manuel Negrete, Ricardo "Tuca" Ferretti y Leonardo Cuéllar, bajo la dirección de Bora Milutinovic.
Tomás Morales, otro de los residentes históricos, relata con orgullo cómo el equipo de La Guadalupe llegó a enfrentarse a aquel plantel auriazul, perdiendo por un solo gol en el último minuto. Hoy, la colonia mantiene su estructura dividida en cuatro secciones, con la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe como eje central. El trébol, diseñado como escudo de identidad, representa la unión de los grupos que originalmente rivalizaban en los llanos y que terminaron conformando el equipo representativo de la comunidad.
Actualmente, vecinos como José Luis Aguilar trabajan por preservar la memoria de este barrio, que celebra sus fiestas patronales cada 12 de diciembre y mantiene vivo el legado de ser, ante todo, una comunidad futbolera.


