La administración de Donald Trump en Estados Unidos ha intensificado su presión sobre Brasil en el marco de las próximas elecciones presidenciales de octubre, una estrategia que expertos han bautizado como la doctrina 'Donroe'. Según analistas, este intervencionismo busca consolidar alianzas con gobiernos de ultraderecha en el continente, replicando tácticas utilizadas previamente en países como Argentina, Honduras y Colombia.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, abordó esta problemática durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU el martes 22 de septiembre de 2026. Sin mencionar directamente a Trump, Lula declaró: "En un contexto de renovadas tentaciones hegemónicas" en América Latina y el Caribe, "Brasil no pertenece al patio trasero de nadie", al tiempo que condenó la injerencia extranjera en procesos electorales y la división del mundo en zonas de influencia.
La Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) ha advertido sobre el riesgo crítico de una interferencia electoral estadounidense en un informe enviado al Gobierno y al Tribunal Electoral, según reportó el diario Folha de São Paulo. Pedro Telles, profesor de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), señaló que la postura de confrontación de Trump hacia el gobierno de Lula se agudizará conforme se acerque la segunda vuelta electoral.
La presión de Washington ha incluido la imposición de aranceles, la clasificación de grupos criminales brasileños como "terroristas" y sanciones contra ciudadanos vinculados al Primeiro Comando da Capital (PCC). Asimismo, se reveló que, doce meses antes de los comicios, la Casa Blanca intentó condicionar negociaciones arancelarias a la participación de "disidentes políticos" en Brasil, una exigencia que fue desestimada por el Palacio de Planalto.
Por su parte, Dov H. Levin, profesor de la Universidad de Hong Kong, advirtió que Estados Unidos podría intentar maximizar las posibilidades del senador Flávio Bolsonaro mediante intervenciones de última hora. Mientras tanto, el Instituto Vladimir Herzog ha enviado cartas de alerta a las autoridades brasileñas y al secretario general de la ONU, António Guterres, ante el temor de que se cuestionen los resultados electorales, una táctica que ya ha sido ensayada por partidarios de Bolsonaro y Trump contra los sistemas de votación electrónica.
Jennie Lincoln, del Centro Carter, subrayó que la politización de las disputas electorales pone en riesgo la democracia regional. A pesar de la presión, el politólogo Oliver Stuenkel, de la Universidad de Harvard y la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, observa que Lula ha convertido este intervencionismo en un eje central de su campaña, mientras que los intentos previos de Trump no han logrado evitar el encarcelamiento de Jair Bolsonaro.


