La economía francesa enfrenta un periodo de turbulencia que ha dejado al índice Cac 40 estancado durante el último semestre. Mientras que el Ibex 35 ha registrado un avance del 11% y Wall Street ha crecido un 12% en el mismo periodo, Francia lucha por mantener el atractivo ante los mercados internacionales. La preocupación se centra en una situación política compleja y un endeudamiento creciente que ha llevado a los fondos bajistas a tomar posiciones contra compañías como Renault, Valeo y Ubisoft, anticipando una caída en su valor.
En los círculos financieros, la comparación con Italia es constante, especialmente tras acumular cuatro primeros ministros en dos años. La salud de la economía gala se refleja en su mercado de deuda: la prima de riesgo francesa ha superado históricamente a la italiana y a la española. Enguerrand Artaz, estratega jefe de La Financière de l’Échiquier (LFDE), advierte que el país debe pagar más del 4,2% anual para financiarse a 10 años, niveles no vistos desde la crisis de 2008. "Hasta Bulgaria genera más confianza", sentencia el experto.
La incertidumbre política, agravada por la cercanía de las elecciones presidenciales cuya primera vuelta será en ocho meses, ha llevado a firmas como Carmignac a apostar contra los bonos soberanos franceses. Marie-Anne Allier, gestora de renta fija, señala que la falta de mayoría parlamentaria dificulta la reducción del déficit, que se encamina a ser el peor de la zona euro en 2026. A esto se suma una tasa de desempleo del 8,2%, que ha regresado a niveles de 2020.
El impacto en el sector corporativo es evidente. Stellantis ha caído un 32% desde finales de febrero, Essilor Luxottica un 28%, Hermés un 22% y LVMH un 16%. El interés de los fondos de inversión libre (hedge funds) es notable: el 11% del capital de Valeo y el 13,4% de Ubisoft están en manos de quienes apuestan por su desplome. Ante este panorama, el mercado observa con cautela cómo el sucesor de Emmanuel Macron enfrentará un déficit fiscal superior al 5% y un crecimiento económico que roza la recesión, con las propuestas divergentes de figuras como Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon añadiendo más presión a los inversores.


