El pasado 4 de septiembre, el juez William Sullivan declaró nulo el juicio contra Lindsay Clancy, de 36 años, luego de que el jurado no lograra alcanzar un veredicto unánime tras casi 40 horas de deliberación. Clancy enfrenta cargos por tres delitos de asesinato en primer grado tras estrangular a sus hijos Cora, de cinco años, Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses, en su domicilio familiar en Massachusetts, antes de intentar quitarse la vida saltando por una ventana.
Michael Desronvil, el jurado que impidió el veredicto, explicó a CBS News que su postura se basó en las pruebas presentadas por la fiscalía. "No tenía ninguna duda de que ella sabía exactamente lo que estaba haciendo y que lo planeó", declaró. Según reportes, la votación final fue de 11 a 1 a favor de declarar a Clancy no responsable penalmente por razón de demencia, argumentando que sufría de psicosis posparto.
La presidenta del jurado, una maestra jubilada, describió el proceso como una "montaña rusa de emociones" y señaló que, aunque intentaron convencer a Desronvil de cambiar su voto, este se mantuvo firme. Por su parte, el abogado defensor Kevin Reddington criticó la postura del jurado disidente, argumentando que no aplicó correctamente el principio de "duda razonable" instruido por el juez. Reddington expresó su deseo de alcanzar un acuerdo con la fiscalía para evitar un segundo juicio.
Durante el proceso, la defensa presentó testimonios sobre el uso de más de una docena de medicamentos y la búsqueda de ayuda profesional por parte de Clancy, sugiriendo que padecía una psicosis que le impedía distinguir el bien del mal. En contraste, la fiscalía sostuvo la tesis de la premeditación. Se espera que Patrick Clancy, padre de los menores, ofrezca una entrevista televisada este domingo. La próxima audiencia judicial está programada para el 29 de septiembre en el Tribunal Superior de Plymouth, Massachusetts.


