John Ternus, de 51 años y origen estadounidense, ha sido designado como el nuevo consejero delegado de Apple. Su paquete de compensación anual incluye un salario de tres millones de dólares, además de un paquete accionarial valorado en 55 millones. Ternus asume el cargo en un momento en que la compañía alcanza una capitalización bursátil de aproximadamente 4,7 billones de dólares, tras cerrar un trimestre récord en beneficios netos.
El ejecutivo reemplaza a Tim Cook, quien permanecerá en la empresa como presidente ejecutivo para gestionar labores diplomáticas, incluyendo relaciones con Donald Trump y visitas a China y Europa, al menos hasta las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Cook deja un legado tras haber multiplicado por 13 el valor de Apple desde que tomó el mando en 2011.
La trayectoria de Ternus en Apple comenzó en 2001, tras graduarse en Ingeniería Mecánica por la Universidad de Pensilvania en 1997. Paul Feehery, su compañero de universidad, lo describió como un estudiante diligente y reflexivo. A lo largo de sus 25 años en la firma, Ternus se ha consolidado como un experto en hardware, destacando por su meticulosidad. Entre sus decisiones estratégicas más notables, se opuso al desarrollo del coche de Apple y de las gafas Vision Pro, proyectos que finalmente no prosperaron.
El nuevo CEO enfrenta retos críticos, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial. La empresa debe definir su papel frente a competidores como OpenAI, Anthropic y Google, además de gestionar la creciente demanda de chips y memorias en los centros de datos. Entre sus primeras tareas, Ternus presentará el primer iPhone plegable, buscando mantener la relevancia de la marca ante la posible aparición de nuevos dispositivos que amenacen el dominio del smartphone, un área donde figuras como Jony Ive ya colaboran con OpenAI.
Fuera de su faceta profesional, Ternus es un entusiasta del automovilismo, frecuente en el circuito de Laguna Seca con su Porsche, y seguidor de la Fórmula 1. Su enfoque de gestión se resume en la atención al detalle, una característica que definió desde su primer proyecto, el Cinema Display, donde su obsesión por la precisión de los tornillos de acero inoxidable marcó su estilo de trabajo: “Es difícil dedicar tanto tiempo y esfuerzo a algo. Es estresante, requiere sacrificio, pero vale la pena porque nuestro tiempo es limitado”, declaró en un discurso universitario.


