La automotriz Jaguar Land Rover (JLR) enfrenta un periodo de reestructuración profunda tras registrar pérdidas netas de 244 millones de libras en el ejercicio 2025/2026, una cifra que contrasta drásticamente con los 1,800 millones de beneficios obtenidos el año anterior. Ante este panorama, la compañía busca alcanzar un ahorro de 1,700 millones de libras esterlinas (aproximadamente 2,300 millones de dólares) en los próximos dos años.
El director ejecutivo de JLR, PB Balaji, señaló que la industria automotriz atraviesa desafíos significativos marcados por cambios tecnológicos, una competencia intensa y una constante incertidumbre geopolítica. "En los próximos 12 meses lanzaremos cinco nuevos productos, seguiremos aprovechando la fortaleza de nuestras marcas y renovaremos nuestro enfoque en Norteamérica, entre otros mercados, para ayudarnos a lograr un crecimiento de ingresos de doble dígito", afirmó Balaji en un comunicado oficial.
La crisis de la firma se vio agravada por factores externos durante 2025. La empresa sufrió el impacto de los aranceles sectoriales impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump, lo que obligó a suspender temporalmente las entregas de vehículos a Estados Unidos. Asimismo, en agosto de 2025, un ciberataque de gran envergadura paralizó la producción durante más de un mes, afectando severamente a su cadena de suministro.
Para mitigar el impacto, el gobierno británico intervino mediante una garantía de préstamo que permitió desbloquear hasta 1,500 millones de libras (cerca de 2,000 millones de dólares) destinados a respaldar la producción. Actualmente, la gran mayoría de la plantilla de JLR, compuesta por unas 34,000 personas, se encuentra en el Reino Unido. La empresa ha indicado que, para cumplir con sus objetivos financieros, es necesario "simplificar aún más nuestra organización, mejorar nuestra eficiencia y reforzar nuestra resiliencia".


