El bloqueo marítimo liderado por Estados Unidos ha impactado significativamente la actividad comercial en los puertos del sur de Irán, obligando a Teherán a replantear su logística nacional. Durante una visita a Moscú la semana pasada, el ministro de Economía iraní, Ali Madanizadeh, subrayó la urgencia de activar las fronteras del norte para trasladar gran parte de las operaciones de importación y exportación que tradicionalmente se gestionaban por mar.
Aunque Irán cuenta con siete países vecinos y acceso al mar Caspio, la viabilidad de este cambio depende de la capacidad de infraestructura. Según Alireza Salavati, comentarista de economía política en Londres, el país posee más margen de maniobra del que sugiere su dependencia del sur. A finales de 2025, las autoridades reportaron que los puertos del norte tenían una capacidad nominal anual superior a los 30 millones de toneladas, de las cuales menos de un tercio estaba en uso.
No obstante, el volumen de carga sigue siendo el principal obstáculo. Jafar Ghaderi, miembro de la Comisión Económica del Parlamento iraní, señaló que el 83% de los 210 millones de toneladas que importa el país se moviliza por las fronteras marítimas del sur. Además, el factor económico es determinante: Majidreza Hariri, presidente de la Cámara de Comercio Irán-China, detalló que enviar un contenedor de China a Irán por el sur cuesta cerca de 3,000 dólares (2,580 euros), mientras que por tierra el costo asciende a unos 12,000 dólares. Se estima que un cambio prolongado a rutas terrestres podría incrementar los costos comerciales en 18,000 millones de dólares anuales.
La infraestructura ferroviaria también enfrenta retos. El enlace Rasht-Astara, pieza clave del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur, permanece inconcluso. En el caso de la terminal de carga de Astara, diseñada para manejar entre 3.5 y 4 millones de toneladas anuales, solo se gestionaron 345,000 toneladas en los primeros cinco meses de 2026.
En cuanto al sector energético, la situación es más compleja. Umud Shokri, estratega energético de la Universidad George Mason, advierte que ninguna ruta terrestre puede sustituir el transporte marítimo de crudo a gran escala. Un buque cisterna transporta entre 1.5 y 2 millones de barriles, una cifra que requeriría miles de camiones cisterna para ser replicada. Por ello, Shokri concluye que el plan iraní es una estrategia de resiliencia, pero no un reemplazo total del sistema marítimo.


