El Ministerio de Defensa de Rusia informó que sus sistemas de defensa antiaérea lograron derribar 645 drones ucranianos durante la jornada del sábado 26 de septiembre de 2026. Los ataques provocaron daños en diversas zonas industriales y empresas en el sur del país, específicamente en la región de Krasnodar, a orillas del Mar Negro.
El gobernador de Krasnodar, Beniamin Kondratiev, confirmó que el ataque en el distrito Séverski resultó en tres víctimas mortales y dos personas heridas debido al impacto de fragmentos de los aparatos no tripulados. Además, la caída de restos de drones afectó cables de alta tensión a lo largo de la vía férrea, dejando a aproximadamente 26,000 personas sin suministro eléctrico. Por su parte, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania confirmó haber lanzado un ataque contra la refinería de Ilski, la cual posee una capacidad de refinado de 6.6 millones de toneladas de petróleo al año, provocando un incendio en sus instalaciones.
Simultáneamente, el territorio ucraniano fue blanco de una ofensiva rusa que empleó 173 drones, de los cuales más de 50 eran de motor a reacción. El jefe de la administración regional de Zaporiyia, Mijailo Semikin, denunció la muerte de dos mujeres, identificadas como Liudmila y Vasilina, quienes fallecieron tras quedar sepultadas bajo los escombros de un edificio.
La Fuerza Aérea de Ucrania reportó que, de los drones lanzados por Rusia, 134 fueron derribados o neutralizados. Se registraron impactos en 19 ubicaciones y la caída de restos en otros ocho puntos. Adicionalmente, se informó que un dron ruso causó la muerte de tres personas en Kiev durante la jornada previa.


