LONDRES, Reino Unido — La industria automotriz europea, que enfrenta lo que expertos han calificado como un "declive terminal", está buscando en el sector militar una vía de salvación para sus plantas infrautilizadas. Ante la amenaza de Rusia y la incertidumbre sobre el respaldo de Estados Unidos, el aumento del gasto en defensa en Europa ha abierto una oportunidad para que fabricantes como Ford, Renault y Volkswagen reconviertan sus líneas de producción.
Ford, por ejemplo, compite actualmente por un contrato con el Ministerio de Defensa británico para suministrar 9,000 vehículos en los próximos cinco a siete años, destinados a reemplazar la flota de Land Rover del Ejército. Lisa Brankin, presidenta de Ford Reino Unido, calificó esta posibilidad como "una gran oportunidad" para demostrar la capacidad de respuesta rápida de la compañía. La planta de Dagenham, que llegó a producir 90,000 motores al año, ha visto su actividad reducida a la mitad en la última década.
El fenómeno se extiende por todo el continente. Renault ha sellado un acuerdo con el gigante de la defensa Thales para fabricar drones militares, con una meta de 1,000 unidades mensuales. Por su parte, Volkswagen ha acordado vender una fábrica en Osnabrück, Alemania, para convertirla en un centro de producción militar en una empresa conjunta con un inversor israelí. Asimismo, Jaguar Land Rover (JLR) ha creado una unidad de negocio específica para sus ambiciones militares globales.
Sin embargo, los expertos advierten que la defensa no resolverá por completo la crisis estructural. Sigrid de Vries, directora general de la ACEA, señaló que, aunque los fabricantes poseen la logística y tecnología necesarias, "son dos mundos muy diferentes" y el volumen de ventas militares no sustituirá al mercado de consumo masivo. La industria automotriz europea enfrenta una "tormenta perfecta" marcada por la transición a vehículos eléctricos, una demanda menor a la esperada y la agresiva expansión de marcas chinas como BYD, Chery y Geely.
Ante este escenario, algunos fabricantes han optado por abrir sus plantas a rivales chinos para mitigar costos. Stellantis adquirió una participación del 20% en la china Leapmotor, mientras que Nissan y Chery han firmado un memorando para estudiar la fabricación por contrato en la planta de Sunderland. Volkswagen también ha contemplado compartir capacidad ociosa con socios chinos. A pesar de estos esfuerzos, el sector manufacturero europeo sigue bajo presión, con recortes de empleos significativos, como los 4,000 puestos eliminados recientemente por JLR y los planes de Volkswagen de recortar hasta 100,000 empleos en los próximos años.


