MAZATLÁN, Sin. — Tras una reunión celebrada en las instalaciones de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) en Mazatlán, se oficializó que el 22 de septiembre se levantará la veda de camarón en sistemas lagunares, estuarinos, marismas y bahías de Sonora y Sinaloa. Posteriormente, el 7 de octubre, se permitirá la captura en aguas marinas del océano Pacífico. A pesar de la definición de estas fechas, los pescadores sinaloenses han expresado su preocupación ante factores como la talla mediana del crustáceo, la posible escasez del recurso, los elevados costos de operación, el precio del combustible y la persistencia de la pesca ilegal.
En el encuentro participaron la secretaria de Pesca y Acuacultura de Sinaloa, Flor Emilia Guerra Mena; el presidente de la Unión de Armadores del Litoral del Pacífico, Jesús Omar Lizárraga Manjarrez; la directora general de Ordenamiento Pesquero de la Conapesca, María José Espinoza Romero; y la directora general del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables, Alicia María Poot Salazar.
Flor Emilia Guerra Mena reconoció que el sector enfrenta condiciones adversas, especialmente en el sur de Sinaloa, donde la actividad es una fuente de ingresos fundamental. La funcionaria indicó que el gobierno estatal trabaja en el apoyo al sector y en la rehabilitación de sistemas lagunares, además de confiar en que el gobierno federal intensificará la vigilancia para combatir la pesca ilegal.
Por su parte, Jesús Omar Lizárraga Manjarrez manifestó la inconformidad de los armadores por la diferencia de fechas entre la pesca ribereña y la de altamar, solicitando una vigilancia estricta durante el periodo intermedio. Lizárraga advirtió que los estudios muestran tallas predominantemente medianas, lo cual podría reducir el valor comercial de la captura. Asimismo, señaló que los costos operativos son críticos, destacando que el gasto de combustible por embarcación puede superar el millón de pesos por viaje. Finalmente, estimó que la flota pesquera de Mazatlán podría enfrentar una situación complicada, recordando que en los últimos cinco años solo ha operado entre el 40 y 50 por ciento de las embarcaciones.


