CEUTA, España. — Tras la oleada de incendios que consumió 42 viviendas improvisadas en puntos como el polígono industrial del Tarajal y las inmediaciones de la playa del Trampolín, la crisis migratoria en Ceuta ha tomado un nuevo giro. Ante la falta de refugio, los migrantes, en su mayoría provenientes de Marruecos y países del África subsahariana, han comenzado a levantar un centenar de nuevas estructuras precarias utilizando cañas, madera, cartón y plástico para protegerse del clima.
Reconstrucción y espera
Actualmente, más de mil migrantes trabajan en la reconstrucción de sus espacios en la playa de Benítez, ante la saturación de la playa del Trampolín. El colectivo permanece a la espera de que el gobierno de Pedro Sánchez concluya la construcción de un albergue temporal en el puerto, diseñado para albergar a más de mil personas. Esta situación se enmarca en un contexto donde más de 5 mil migrantes viven en las calles tras la entrada masiva de más de 72 mil personas registrada a finales de julio.
Incidentes y tensiones sociales
La labor humanitaria en la zona ha enfrentado obstáculos. La organización No Name Kitchen, que brinda asistencia con alimentos, mantas y agua, denunció actos de boicot e insultos por parte de patrullas militares. Según la ONG, una patrulla del Regimiento de Infantería Soria número 9 bloqueó el acceso a su almacén de suministros durante dos horas, y posteriormente, integrantes de otra unidad militar profirieron insultos contra las voluntarias, un hecho presenciado por periodistas en el lugar.
En el ámbito de la seguridad, las autoridades reportaron la detención de ocho personas —seis de nacionalidad española y dos migrantes en situación irregular— por su presunta participación en ataques con lesiones, robo, amenazas e intimidación contra un grupo de extranjeros, entre los que se encontraban cuatro menores de edad.
Contexto político
El clima de tensión se mantiene elevado tras sucesos previos, como el incendio provocado el 20 de agosto por grupos de ultraderecha en la playa del Trampolín. En la esfera política, la dimisión de Gonzalo Sanz, jefe de gabinete del delegado del gobierno en Ceuta, ha puesto bajo escrutinio la gestión de la crisis. Sanz acusó a su superior, Miguel Ángel Pérez Triano, de ocultar una alerta del Centro Nacional de Inteligencia sobre la entrada masiva de migrantes, respaldando su denuncia con 40 documentos desclasificados. Mientras el gobierno central niega haber recibido dicha advertencia, el Partido Popular ha calificado la situación como una "invasión", señalando directamente al gobierno de Marruecos como responsable.


